Puerto Rico lo hace mejor. No cabe duda que, si no lo hacemos mejor, estamos ahí-ahí, compitiendo cuello a cuello con otras regiones…en ser los mejores….en hacer lo peor. Finalmente hemos pasado el record de asesinatos por año. Hace rato pasamos los 1,000 en una isla que casi no se destaca en el mapa mundial, y que no tiene ni 4 millones de habitantes. Pero gente, ¡aplaudan! ¡Somos el país más violento en términos proporcionales de América Latina! ¡Lo hacemos mejor! ¡Nos cogimos por el culo a la mierda esa del cordero blanco y nos volvimos más violentos que nadie! ¡Somos locos con ver la sangre correr! Somos locos matando a hermanos boricuas, y no solo al que estaba en negocios turbios, sino a todo el que se lleve uno de por medio….y a veces, esto es hasta literal, dado que se han dado caso de personas que le han pegado un tiro a alguien solo porque te tocaron bocina cuando el asesino guiaba tan mal que hizo un corte de pastelillo. Así de grande somos que no tenemos ningún respeto por la vida humana.
Claro, estos son los resultados de años de cosecha con semillas podridas. Yo no sé si es el complejo colonial o el insularismo o la cosa del tamaño de la isla (sí, la tenemos pequeña, ¡vive con eso mijo!), pero el boricua lleva siglos de querer ser el más guapetón, el más listo, la pendejá, no del caribe, ¡sino del mundo! Eso no es nuevo. Libros hay demás que hablan del tema, lo que es nuevo desde hace unas décadas y que ha ido incrementando hasta salirse de control es mostrar esa marca de territorio a fuerza de balas o violencia en general. Basta ver a la gente empujándose y entrándose a pescozas en el viernes negro solo para ahorrarse pal’ de pesos por algo que bien pudieran encargar por Internet con el mismo descuento. Ver a la gente empujándose solo por entrar mostraba este guille bien boricua de que “el más listo soy yo”, ese mismo guille que mostró Carlos Pesquera al entrar a la cañona a la procuraduría de la mujer, ese mismo guille que se ven con los cabrones que empuja o se cuelan para llevarse 20 bolsas de hielo (que se jodan los demás) cuando no hay luz después de un huracán, esa misma desconsideración de llevarse la comida por cajas en momentos de emergencia. En fin, ese guille de que YO, YO, y YO soy el más cabrón aquí.
Ese individualismo salvaje y desmedido denota una falta de empatía con el otro. Si no es parte de tu familia, que se joda, que esto es la ley de la jungla al cuadrado, el sálvese quien pueda. Yo estoy seguro que si este chorro de cabrones asesinos que se pasan matando por joder, o tirando balas al aire porque ganó Cotto, o atropellando a gente por su borrachera, lo pensarían dos veces si se tratara de su hijo, de su madre, de su abuela, de alguien cercano. Pero la guapería y la ley del más malo traducen el todo en un “que se joda”, y en una vendetta si me tocan a mí a los míos, tipo mafia italiana pero sin el orden ni la disciplina.
Siempre está el que vincule este crecimiento en asesinatos con el gobierno de turno. No es de sorprender. De hecho, yo lo he vinculado una que otra vez. Este gobierno se ha caracterizado por insistir en un lenguaje y un estilo sumamente violento, desde los insultos del presidente del senado contra mujeres, homosexuales, y minorías, hasta el despliegue de la policía para entrarles a macanazos y gases pimienta a estudiantes desarmados. De igual forma, el crimen se les ha salido de las manos al derrumbar puntos para lucir bien ante la opinión pública sin garantizar luego la seguridad necesaria que los bichotes proveían dentro de sus territorios asignados en el bajo mundo. Y es que por supuesto, aun siendo el territorio estadounidense con más uniformada, la policía no da abasto para proteger si tienen que dividirse en derrumbar puntos de droga, proteger luego al caos consecuente, y servirle al ciudadano. Mucho menos va a dar abasto cuando los recursos policiales son malgastados en perseguir a ciudadanos que protestan contra los atropellos del gobierno, o contra los estudiantes que exigen una mejor educación a un costo limitado.
Pero el problema es mucho más complejo que eso y yo no pretendo ser quién para dar al punto con todos sus aspectos. Sin embargo, si bien es cierto que el gobierno de turno tiene que ver con la creciente ola de asesinatos y violencia, este es un país violento en el que el promedio de asesinatos no ha bajado de 700 en los últimos 25 años, lo que, nuevamente, para una isla tan pequeña, es inaceptable. De igual forma, la violencia del día a día que contrasta con eso de la “isla del Edén, Isla del encanto” también es algo que yo y mi generación vivió en carne viva y por la que muchos decidimos irnos de la isla, buscando nuevos lugares y nuevas situaciones, buscando nuevas perspectivas a las ideologías imperantes estancadas de la isla.
Por un lado, la falta de educación en la isla ha sido un problema que llevamos arrastrando por décadas. Basta con comparar la calidad de educación de las generaciones anteriores a nosotros para darse cuenta de que esto huele a fuchi. No estoy diciendo que todo tiempo pasado era mejor, pero mientras hoy en día nuestra jerga se vuelve más hacia el spanglish, las generaciones de antes del 50 batallaron una lucha campal contra la imposición del inglés en la isla, aferrándose al español boricua como fuente de identidad. De igual forma, la música popular tenía más riqueza temática y musical, especialmente a partir de los setenta, y en las mismas artes plásticas teníamos a personas haciendo las propuestas más interesantes desde Oller. Hasta el político más charro tenía cierto dominio de la oratoria como Albizu Campos, y hasta en menor medida un Luis Muñoz Marín y un Rubén Berríos. Todo esto reflejaba cierto nivel educativo, que se ha ido perdiendo poco a poco por la pereza colectiva y por una educación atada a reglamentaciones federales basadas en números y porcentajes en lugar de calidad, que no funcionan ni a nivel federal, mucho menos en un territorio. Para colmo, en la pasada década esta erosión ha sido más marcada con la cancelación de actividades culturales como las noches de galería (ahora amenazan a las fiestas de San Sebastian también), y el aumento del miedo colectivo como resultado de la ola de asesinatos, aumentando cada vez más el aislamiento y la falta de empatía con el otro. Y claro, si cuando habían ciertos estándares de calidad versus cantidad esto se reflejaba en los quehaceres culturales, ahora tenemos reguetón, Maripily, la Castro, y la Comay como el programa local número uno. ¿Dónde están los programas infantiles que me amamantaron cuando niño? ¿A dónde se ha ido la programación local? ¿Cómo es posible que mis sobrinos hablen de pastel y no de bizcocho? Ahora tenemos jóvenes que no saben que es “iba” y no “iva” o “hiba”, que es “ha” y no “a” cuando se trata del verbo “haber”, que es trabajo y no “job”, etc. No, la TV se ha mal parido de programas donde las gaznatás enlatadas son la orden del día, dónde el juzgar al otro es lo que hay que hacer (no mostrar empatía sino antipatía…a tirar la primera y todas las piedras en una isla hipócritamente cristiana), donde el sensacionalismo y la violencia hacen noticia. Y sí, esto no es único de Puerto Rico, pasa en Perú, en Estados Unidos, en México, en Chile…pero, ¿por qué tenemos que copiar siempre lo malo para luego quejarnos de los problemas que nos van asfixiando colectivamente?
Y es que el gran experimento de Puerto Rico culminó finalmente en convertirnos en la isla-ghetto. Aquí voy a usar un poco la ficción porque es lo que hago, y me voy a referir a “The Wire”, esa serie de HBO que hacía una crítica cuasi perfecta a todo el sistema norteamericano a través de la ficción televisiva por cable. En esa serie se retrata cómo el sistema norteamericano está corrompido por todas partes, desde el bajo mundo hasta la policía, la política, la educación, los sindicatos, y el media. Lo más triste de ver la serie es pensar que ese mismo sistema es el que se ha impuesto en la isla, convirtiéndola en un ghetto donde todos están atados a unas reglas de las cual es imposible salir; la educación se basa en números y no en resultados concretos (gente educada), la policía se rige por los mismos parámetros, los cuales no resuelven más que estadísticas, la política se debe a los que invierten dinero, los sindicatos viven su propia mafia, y el media….el media es el poder que hace lo que le da la gana sin que nadie lo fiscalice, persiguiendo agendas y vendiendo noticias en lugar de informar y educar sobre lo que informa. Lo peor de todo esto es que, dada nuestra relación con los Estados Unidos, estamos sujetos a esas reglamentaciones federales, que si no les funcionan a ellos, mucho menos a nosotros. Cosa que no se resuelve a menos que dejemos de estar sujetos a esas leyes, o sea, ni con la estadidad ni con el ELA….pero claro, no todo se basa en eso, y hay cosas que he mencionado antes que también tienen que ver con el tener un poquito de respeto por el otro, cosa que cada vez parece ser cosa más rara.
Mas claro es que esta violencia no se va a resolver en un futuro cercano, por más que los números bajen, y no se va a resolver a menos que se atiendan los problemas de raíz…..tardando una o dos generaciones aun. Y nunca se van a resolver si seguimos poniendo parchos y seguimos atados a las cadenas del absurdo que rigen en el norte. Y ya es hora que nos levantemos para resolverlos en lugar de seguir encerrándonos.
Tuesday, December 27, 2011
Monday, December 19, 2011
El capitalismo latino
“En América Latina, el capitalismo es antidemocrático, con o sin elecciones: la mayoría de la gente está presa de la necesidad y está condenada a la soledad y a la violencia.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 90)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 90)
Monday, December 12, 2011
Sin embajada
“[…] bien dicen por ahí que los Estados Unidos están a salvo de cuartelazos y dictaduras militares porque en los Estados Unidos no hay embajada de los Estados Unidos.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 89)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 89)
Tuesday, December 06, 2011
Los nueve de Calle 13 (Sin-Censurarme)
Los nueve de Calle 13
No es la primera vez que hablo de Calle 13 y sospecho que no será la última, pero recientemente se llevaron el galardón de 9 premios de Grammys Latinos, sumando a 19 los que se han llevado en tal concurso en sus seis años de formación. También han sido nominados para los Grammys de Estados Unidos en la categoría latina de música pop, rock o álbum urbano. Por un lado no debe sorprendernos. El último disco de Calle 13, “Entren los que quieran”, ha sido el trabajo más maduro y de mensaje más profundo que han sacado al mercado. La canción de “Latinoamérica”, que ganó el premio a mejor canción del año (si fuéramos a hablar de calidad y resonancia, ¿cabría duda?), no solo ha dado mucho de qué hablar, sino que se ha convertido en himno de lucha desde Puerto Rico hasta Chile y de toda Latinoamérica. En adición a eso, el disco tiene una variedad de ritmos y experimentaciones musicales como nunca antes habían hecho, aun cuando a mi entender, lo mejor del grupo es precisamente la música más que la letra, aunque en “Entren los que quieran” la letra me dio un tapaboca, justo cuando ya creía que René se había quedado un poco estancado en cuanto a rima y temática. Por el otro lado, sí es de extrañarnos que haya ganado. En primer lugar, estamos hablando de un grupo que se las ha jugado duro al criticar los valores atesorados por el status quo, desde la Iglesia católica hasta los políticos de turno. De igual forma ha sido censurado por la radio en Puerto Rico y en Colombia, hasta dónde sé, y criticados por los que se han sentido ofendidos por sus mensajes. Además, no estoy acostumbrado a que los grupos o cantantes musicales ganen en base a la calidad de su música y sí en base a ventas e influencias. El mejor ejemplo es que Calle 13 acabó de desbancar a Juanes como el más galardonado en los Grammys Latinos: Juanes 17, Calle 19. O sea, Juanes, que desde que le pide a Dios por la camisa negra yo no sé cuál es la diferencia entre las cosas que canta. ¿Otro ejemplo? Shakira, que también fue galardonada. ¿En serio que tengo que hablar al respecto?
Por mi parte digo que aun cuando los Grammy latinos valen mierda, los 9 de 10 que ganó Calle 13 han sido más que merecidos, no por ventas como otros, sino por calidad, tanto musical como lírica. Pero claro, no faltó la mitad de la boricuada abochornada que puso el grito en el cielo. Hablaban de “esos cafres”, “esa gente que auspicia la violencia contra la mujer”, esos que dan “mal ejemplo”, “esos ateos”, esos representantes de “una minoría” en la isla, “la mierda está de moda”, esos que “se creen suramericanos”, “esos que a mí no me representan” sino a “esas sociedades latinoamericanas”. Luego salió el gobernador diciendo que le felicitaba pero que debía de estar agradecido de vivir en una democracia ya que en otros países no podría decir lo que dice, a lo que René le salió al encuentro con una magnífica respuesta: “él habla de la democracia como si fuera un privilegio” dado, claro, por el Tío Sam. Irónicamente, si no fuera por la conflictiva relación de Estados Unidos con Puerto Rico, el gobierno pitiyanqui de Fortuño sería el primero en acabar con los derechos de la mal llamada democracia. ¿No fue él quien censuró a la izquierda de la Universidad de Puerto Rico? ¿Acaso no fue su gobierno el que atropelló estudiantes? ¿Acaso no fue su gobierno el líder detrás del espionaje político que hace la policía en las marchas? ¿Acaso no fue su gobierno el que cerró las gradas del Capitolio a la prensa, el que censuró las expresiones de Calle 13 (que el gobernador era un hijo de puta….hijo de puta, hijo de puta, HIJO DE PUTA….que mucho me gusta repetirlo carajo…y es que hasta el “cabrón” le queda corto….o sea, Aníbal era un cabrón…es más, Rosselló era un hijo de puta, Fortuño es un cabrón hijo de puta y más), que lo censuró en la radio y le prohibió presentarse en San Juan? ¿Acaso no fueron ellos los que colgaron un proyecto de felicitación para el grupo, que entiendo es una estupidez, pero que sí fueron capaz de otorgarle al mafioso cubano Julito Labatut, quien fuera nombrado por Ernesto Abraham Arzola Martínez, ex agente de la policía de Puerto Rico y en testimonio para el FBI, como el que conspiró y dio la orden para asesinar a Carlos Muñiz Varela, cubano en la isla a favor de la revolución cubana?
¿De qué democracia habla este …..hijo de puta? ¿Me quiere decir que matar es permitido y hasta homenajeado pero criticar al gobierno es, como mucho y después de mil censuras, un “privilegio”? No en balde ya hemos pasados los 1,000 asesinatos por año. Si esa es su democracia…pues, como andan las cosas, sálvese quien pueda.
Mas después de toda esta diatriba es obvio que los que fueron heridos cuando Calle 13 ganó más premios que nadie en la historia del certamen son todos de obvia tendencia derechista, penepé y pitiyanqui, que amparados en el concepto de ser la “mayoría”, cosa que es totalmente relativa y cambiable, pretenden que se erradique cualquier otro discurso que no sea el que ellos favorecen, y hasta aplauden cuando tal acción es ejecutada (¿hasta la muerte?), diciendo que “gracias a Dios acá no se escucha eso”, “se pasaron”, “se creen suramericanos”, y/o “a mi no me representan”. Lo más cómico, por no decir patético, es que esta gente hablan del resto de los países latinoamericanos como si fueran una cosa totalmente distante y ajena, como si Puerto Rico no fuera parte de los países latinos.
Al parecer, tener esa libretita azul les confunde y les hace imaginarse blanquitos. Es de entender, a veces, que hasta en “esas sociedades latinoamericanas” (fíjese la negación a ser naciones….no, son meras sociedades) crean que esa libretita nos hace hablar perfecto inglés y que no somos parte del conglomerado de países latinos, pero los norteamericanos tienen muy claro que el inglés no es nuestro primer idioma y que somos de otra cultura (sorry). Es más, por lo general, creen que somos otro país y no su territorio, y hasta se confunden cuando uno les muestra la dichosa libretita que también hace confundir a esos boricuas que se creen estadounidenses. Son esos abochornados los que hablan de “esas sociedades latinoamericanas”, demarcando el desprecio con el uso del pronombre demostrativo (esas), tratando de profundizar que hay una diferencia.
Yo me pregunto qué cabeza tan enajenada piensa que Puerto Rico tiene más características en común con Texas o cualquier otro estado de Estados Unidos que con cualquier país latino. Quizás es que temen que si los estadounidenses entienden lo que canta Calle 13 nos darían una patada, así que necesitan pedir perdón y decir que ese grupo solo representa a una “minoría”, que su mensaje carece de ningún valor, etc. Quizás es que prefieren cantantes monótonos que no tengan ninguna propuesta meramente retante y que, mucho menos (horror de los horrores), canten de cómo los latinos andamos de jodíos. Mejor que canten de amor a que canten de “la operación cóndor invadiendo mi nido”. Mejor que canten del “Waka Waka” y que muevan las caderas antes de cuestionar la “payola”. Pensar es inaceptable, mezclar ritmos con nuevos ritmos es muy incómodo, mejor es quedarse en lo que uno conoce en estos días de mucha gente sin cojones….(pero que se están viendo amenazados por las protestas en Puerto Rico, Chile, Colombia, Estados Unidos, Grecia, Irlanda, Italia, España, Inglaterra…de gente que sí está dispuesta a poner hasta sus cuerpos para protestar en nombre de un mundo mejor).
Para esos que se molestaron, es aun mucho peor es que un grupo de Puerto Rico que ha sido reconocido a nivel mundial busque las conexiones que unen y nos unen a “esas sociedades latinoamericanas”, que promuevan la unión de Latinoamérica, aquel proyecto que todavía late en las cabezas de nosotros los utópicos, heredada desde el siglo 19 y que por personas como éstas que no se creen latinos, que se empeñan en la diferencia en lugar de construir desde ella, y que son locos con aliarse al Norte siempre y cuando ellos estén bien, ha sido imposible de alcanzar (además de por otros factores como la corrupción de los líderes, la violencia, y la traición de esas ideas por gente que se han enamorado de su rol patriarcal).
No, es mucho más fácil ampararse en la ignorancia y hablar despectivamente del grupo, haciendo a un lado la acción política que han ido llevando a cabo más allá de la tarima por todo esto tiempo (no toda va a sus bolsillos…como sí todo va a los bolsillos de los cantantes que defienden), ignorando la intención detrás de los insultos y las palabras fuertes, ignorando incluso su temática ya que no se han dado a la tarea de escuchar con detenimiento. Y no solo eso, sino descartar cualquier defensa del grupo aun cuando se le argumente en su defensa, y es que, volvemos a lo mismo, los que hablan de democracia son los primeros en descartar cualquier otro argumento que no sea parte de la fantasmagórica “mayoría”, como si la mayoría no tuviera la carga histórica de cometer errores, horrores y estupideces.
¿Saben quiénes representaron a ciertas “mayorías” en determinados momentos y contextos? Los Nazi. La gente alemana, en su “mayoría”, apoyó a Hitler. Pero no nos vayamos tan lejos, la “mayoría” también apoyó a Bush Jr. en su reelección, la “mayoría” apoyó a Rosselló y la “mayoría” cometió la estupidez más grande de poner a Fortuño y a Rivera Schatz en el poder. Esa es la sabiduría de la “mayoría”, y se vuelve peligrosa cuando esa mayoría quiere silenciar cualquier disidencia, desde Hitler hasta Pinochet, desde Franco hasta Videla. De hecho, esa “mayoría” sería mucho más poderosa si el gobernador pudiera silenciar a cualquiera que no esté de acuerdo con él, que apuesto es lo que él quisiera. ¿O acaso no es eso lo que sugiere entrelíneas cuando le responde a Calle 13? “Que dé gracias que vive en una democracia”…..porque si no….si no ¿qué? ¿Le van a dar pam-pam? Imagino se babean con la mera idea, un gobierno con guille paternalista pero con complejos de adolescente (y qué no van a adolecer si adolecen su identidad).
Sin embargo, Calle 13 es el mal ejemplo. Lo serán, quizás para aquellos que defienden cierta moral y hasta cierta religión, ¿pero eso significa que todos tienen que seguirla o creen en ella? Hay muchos que dicen pregonarla y se matan, se insultan, se traicionan…al menos el mensaje de Calle 13 siempre ha sido paródico en cuanto a la violencia y ahora solo promueve la violencia a través del arte y no de las balas. Si ese es el mal ejemplo, prefiero a mil Calle 13 que hablen mal del Vaticano pero que promuevan la paz, no solo en Puerto Rico, sino en toda Latinoamérica y más. Que vengan mil Calle 13 que se cuestionen las cosas un poco y que no repitan cosas y odien la diferencia, que aboguen por la educación y no las balas, que aboguen por los derechos del pueblo y no los gobernantes y sus amigos millonarios. Si así fuera, quizás no tendríamos más de mil asesinatos, quizás cambiaríamos las balas por palabras, por el diálogo, quizás haríamos tantas cosas juntos, como esas en que creemos nosotros los utópicos. Mientras no lo haya, yo me uno a las felicitaciones al grupo, y a todos aquellos que, como yo, tratamos de sacudir un poco las cosas que andan mal a través de las palabras, del diálogo y la educación.
*Gracias a Alfredo por incluir este artículo en su revista cibernética “Puerto Rico Indie”. Aclaro que la censura fue, irónicamente, autoimpuesta y no del editor, solo por si acaso eso de repetir el nombre del gobernador hijo de puta tantas veces pudiera ser ofensivo para los lectores en general.
No es la primera vez que hablo de Calle 13 y sospecho que no será la última, pero recientemente se llevaron el galardón de 9 premios de Grammys Latinos, sumando a 19 los que se han llevado en tal concurso en sus seis años de formación. También han sido nominados para los Grammys de Estados Unidos en la categoría latina de música pop, rock o álbum urbano. Por un lado no debe sorprendernos. El último disco de Calle 13, “Entren los que quieran”, ha sido el trabajo más maduro y de mensaje más profundo que han sacado al mercado. La canción de “Latinoamérica”, que ganó el premio a mejor canción del año (si fuéramos a hablar de calidad y resonancia, ¿cabría duda?), no solo ha dado mucho de qué hablar, sino que se ha convertido en himno de lucha desde Puerto Rico hasta Chile y de toda Latinoamérica. En adición a eso, el disco tiene una variedad de ritmos y experimentaciones musicales como nunca antes habían hecho, aun cuando a mi entender, lo mejor del grupo es precisamente la música más que la letra, aunque en “Entren los que quieran” la letra me dio un tapaboca, justo cuando ya creía que René se había quedado un poco estancado en cuanto a rima y temática. Por el otro lado, sí es de extrañarnos que haya ganado. En primer lugar, estamos hablando de un grupo que se las ha jugado duro al criticar los valores atesorados por el status quo, desde la Iglesia católica hasta los políticos de turno. De igual forma ha sido censurado por la radio en Puerto Rico y en Colombia, hasta dónde sé, y criticados por los que se han sentido ofendidos por sus mensajes. Además, no estoy acostumbrado a que los grupos o cantantes musicales ganen en base a la calidad de su música y sí en base a ventas e influencias. El mejor ejemplo es que Calle 13 acabó de desbancar a Juanes como el más galardonado en los Grammys Latinos: Juanes 17, Calle 19. O sea, Juanes, que desde que le pide a Dios por la camisa negra yo no sé cuál es la diferencia entre las cosas que canta. ¿Otro ejemplo? Shakira, que también fue galardonada. ¿En serio que tengo que hablar al respecto?
Por mi parte digo que aun cuando los Grammy latinos valen mierda, los 9 de 10 que ganó Calle 13 han sido más que merecidos, no por ventas como otros, sino por calidad, tanto musical como lírica. Pero claro, no faltó la mitad de la boricuada abochornada que puso el grito en el cielo. Hablaban de “esos cafres”, “esa gente que auspicia la violencia contra la mujer”, esos que dan “mal ejemplo”, “esos ateos”, esos representantes de “una minoría” en la isla, “la mierda está de moda”, esos que “se creen suramericanos”, “esos que a mí no me representan” sino a “esas sociedades latinoamericanas”. Luego salió el gobernador diciendo que le felicitaba pero que debía de estar agradecido de vivir en una democracia ya que en otros países no podría decir lo que dice, a lo que René le salió al encuentro con una magnífica respuesta: “él habla de la democracia como si fuera un privilegio” dado, claro, por el Tío Sam. Irónicamente, si no fuera por la conflictiva relación de Estados Unidos con Puerto Rico, el gobierno pitiyanqui de Fortuño sería el primero en acabar con los derechos de la mal llamada democracia. ¿No fue él quien censuró a la izquierda de la Universidad de Puerto Rico? ¿Acaso no fue su gobierno el que atropelló estudiantes? ¿Acaso no fue su gobierno el líder detrás del espionaje político que hace la policía en las marchas? ¿Acaso no fue su gobierno el que cerró las gradas del Capitolio a la prensa, el que censuró las expresiones de Calle 13 (que el gobernador era un hijo de puta….hijo de puta, hijo de puta, HIJO DE PUTA….que mucho me gusta repetirlo carajo…y es que hasta el “cabrón” le queda corto….o sea, Aníbal era un cabrón…es más, Rosselló era un hijo de puta, Fortuño es un cabrón hijo de puta y más), que lo censuró en la radio y le prohibió presentarse en San Juan? ¿Acaso no fueron ellos los que colgaron un proyecto de felicitación para el grupo, que entiendo es una estupidez, pero que sí fueron capaz de otorgarle al mafioso cubano Julito Labatut, quien fuera nombrado por Ernesto Abraham Arzola Martínez, ex agente de la policía de Puerto Rico y en testimonio para el FBI, como el que conspiró y dio la orden para asesinar a Carlos Muñiz Varela, cubano en la isla a favor de la revolución cubana?
¿De qué democracia habla este …..hijo de puta? ¿Me quiere decir que matar es permitido y hasta homenajeado pero criticar al gobierno es, como mucho y después de mil censuras, un “privilegio”? No en balde ya hemos pasados los 1,000 asesinatos por año. Si esa es su democracia…pues, como andan las cosas, sálvese quien pueda.
Mas después de toda esta diatriba es obvio que los que fueron heridos cuando Calle 13 ganó más premios que nadie en la historia del certamen son todos de obvia tendencia derechista, penepé y pitiyanqui, que amparados en el concepto de ser la “mayoría”, cosa que es totalmente relativa y cambiable, pretenden que se erradique cualquier otro discurso que no sea el que ellos favorecen, y hasta aplauden cuando tal acción es ejecutada (¿hasta la muerte?), diciendo que “gracias a Dios acá no se escucha eso”, “se pasaron”, “se creen suramericanos”, y/o “a mi no me representan”. Lo más cómico, por no decir patético, es que esta gente hablan del resto de los países latinoamericanos como si fueran una cosa totalmente distante y ajena, como si Puerto Rico no fuera parte de los países latinos.
Al parecer, tener esa libretita azul les confunde y les hace imaginarse blanquitos. Es de entender, a veces, que hasta en “esas sociedades latinoamericanas” (fíjese la negación a ser naciones….no, son meras sociedades) crean que esa libretita nos hace hablar perfecto inglés y que no somos parte del conglomerado de países latinos, pero los norteamericanos tienen muy claro que el inglés no es nuestro primer idioma y que somos de otra cultura (sorry). Es más, por lo general, creen que somos otro país y no su territorio, y hasta se confunden cuando uno les muestra la dichosa libretita que también hace confundir a esos boricuas que se creen estadounidenses. Son esos abochornados los que hablan de “esas sociedades latinoamericanas”, demarcando el desprecio con el uso del pronombre demostrativo (esas), tratando de profundizar que hay una diferencia.
Yo me pregunto qué cabeza tan enajenada piensa que Puerto Rico tiene más características en común con Texas o cualquier otro estado de Estados Unidos que con cualquier país latino. Quizás es que temen que si los estadounidenses entienden lo que canta Calle 13 nos darían una patada, así que necesitan pedir perdón y decir que ese grupo solo representa a una “minoría”, que su mensaje carece de ningún valor, etc. Quizás es que prefieren cantantes monótonos que no tengan ninguna propuesta meramente retante y que, mucho menos (horror de los horrores), canten de cómo los latinos andamos de jodíos. Mejor que canten de amor a que canten de “la operación cóndor invadiendo mi nido”. Mejor que canten del “Waka Waka” y que muevan las caderas antes de cuestionar la “payola”. Pensar es inaceptable, mezclar ritmos con nuevos ritmos es muy incómodo, mejor es quedarse en lo que uno conoce en estos días de mucha gente sin cojones….(pero que se están viendo amenazados por las protestas en Puerto Rico, Chile, Colombia, Estados Unidos, Grecia, Irlanda, Italia, España, Inglaterra…de gente que sí está dispuesta a poner hasta sus cuerpos para protestar en nombre de un mundo mejor).
Para esos que se molestaron, es aun mucho peor es que un grupo de Puerto Rico que ha sido reconocido a nivel mundial busque las conexiones que unen y nos unen a “esas sociedades latinoamericanas”, que promuevan la unión de Latinoamérica, aquel proyecto que todavía late en las cabezas de nosotros los utópicos, heredada desde el siglo 19 y que por personas como éstas que no se creen latinos, que se empeñan en la diferencia en lugar de construir desde ella, y que son locos con aliarse al Norte siempre y cuando ellos estén bien, ha sido imposible de alcanzar (además de por otros factores como la corrupción de los líderes, la violencia, y la traición de esas ideas por gente que se han enamorado de su rol patriarcal).
No, es mucho más fácil ampararse en la ignorancia y hablar despectivamente del grupo, haciendo a un lado la acción política que han ido llevando a cabo más allá de la tarima por todo esto tiempo (no toda va a sus bolsillos…como sí todo va a los bolsillos de los cantantes que defienden), ignorando la intención detrás de los insultos y las palabras fuertes, ignorando incluso su temática ya que no se han dado a la tarea de escuchar con detenimiento. Y no solo eso, sino descartar cualquier defensa del grupo aun cuando se le argumente en su defensa, y es que, volvemos a lo mismo, los que hablan de democracia son los primeros en descartar cualquier otro argumento que no sea parte de la fantasmagórica “mayoría”, como si la mayoría no tuviera la carga histórica de cometer errores, horrores y estupideces.
¿Saben quiénes representaron a ciertas “mayorías” en determinados momentos y contextos? Los Nazi. La gente alemana, en su “mayoría”, apoyó a Hitler. Pero no nos vayamos tan lejos, la “mayoría” también apoyó a Bush Jr. en su reelección, la “mayoría” apoyó a Rosselló y la “mayoría” cometió la estupidez más grande de poner a Fortuño y a Rivera Schatz en el poder. Esa es la sabiduría de la “mayoría”, y se vuelve peligrosa cuando esa mayoría quiere silenciar cualquier disidencia, desde Hitler hasta Pinochet, desde Franco hasta Videla. De hecho, esa “mayoría” sería mucho más poderosa si el gobernador pudiera silenciar a cualquiera que no esté de acuerdo con él, que apuesto es lo que él quisiera. ¿O acaso no es eso lo que sugiere entrelíneas cuando le responde a Calle 13? “Que dé gracias que vive en una democracia”…..porque si no….si no ¿qué? ¿Le van a dar pam-pam? Imagino se babean con la mera idea, un gobierno con guille paternalista pero con complejos de adolescente (y qué no van a adolecer si adolecen su identidad).
Sin embargo, Calle 13 es el mal ejemplo. Lo serán, quizás para aquellos que defienden cierta moral y hasta cierta religión, ¿pero eso significa que todos tienen que seguirla o creen en ella? Hay muchos que dicen pregonarla y se matan, se insultan, se traicionan…al menos el mensaje de Calle 13 siempre ha sido paródico en cuanto a la violencia y ahora solo promueve la violencia a través del arte y no de las balas. Si ese es el mal ejemplo, prefiero a mil Calle 13 que hablen mal del Vaticano pero que promuevan la paz, no solo en Puerto Rico, sino en toda Latinoamérica y más. Que vengan mil Calle 13 que se cuestionen las cosas un poco y que no repitan cosas y odien la diferencia, que aboguen por la educación y no las balas, que aboguen por los derechos del pueblo y no los gobernantes y sus amigos millonarios. Si así fuera, quizás no tendríamos más de mil asesinatos, quizás cambiaríamos las balas por palabras, por el diálogo, quizás haríamos tantas cosas juntos, como esas en que creemos nosotros los utópicos. Mientras no lo haya, yo me uno a las felicitaciones al grupo, y a todos aquellos que, como yo, tratamos de sacudir un poco las cosas que andan mal a través de las palabras, del diálogo y la educación.
*Gracias a Alfredo por incluir este artículo en su revista cibernética “Puerto Rico Indie”. Aclaro que la censura fue, irónicamente, autoimpuesta y no del editor, solo por si acaso eso de repetir el nombre del gobernador hijo de puta tantas veces pudiera ser ofensivo para los lectores en general.
En nombre de la democracia
“A lo largo de este siglo, América Latina ha sido invadida más de cien veces por los Estados Unidos. Siempre en nombre de la democracia, y siempre para imponer dictaduras militares o gobiernos títeres que han puesto a salvo el dinero amenazado. El sistema imperial de poder no quiere países democráticos. Quiere países humillados.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 88)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 88)
Cuba
“Nunca he confundido a Cuba con el paraíso. ¿Por qué voy a confundirla, ahora, con el infierno? Yo soy uno más entre los que creemos que se puede quererla sin mentir ni callar.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 75)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 75)
Tuesday, November 15, 2011
cambiar la realidad
“Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 75)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 75)
Tuesday, November 08, 2011
El exilio boricua
No es noticia nueva de que hay una emigración masiva de boricuas al exterior, desde los Estados Unidos hasta España y Argentina, entre otros. De acuerdo con el último censo, la población en la isla se vio reducida por primera vez gracias más que nada al constante flujo de jóvenes que buscan fuera de la isla el clichoso “futuro mejor”. Sin embargo, basta ir de visita a la isla para darse cuenta que la mayoría de los que se van son los más talentosos, los más brillantes, los que, cansados de encontrar las puertas cerradas a falta de pala, se larga pa’la mierda, fuera del calor y de los mosquitos, fuera de la humedad y los polvos del Sahara, fuera del mantengo y el fanatismo religioso y político, fuera de la corrupción socializada y la mediocridad. También es notable que los que se van, los que nos fuimos, somos los más que queremos a la isla, y aun cuando detestemos lo que pasa en ella, guardamos vínculos con la misma porque, a fin de cuentas, es nuestro lugar de procedencia. Contrario a la mayoría de los que se quedan, que lo que buscan son repeticiones, comodidades, estereotipos…y los peores, consagrarse a los partidos de poder para guisar o para mamar de la teta del mantengo, los que nos vamos somos los que podríamos aportar algo para que las cosas cambien, y sin embargo, encontramos las puertas cerradas tantas veces, que somos condenados a un exilio del que no hay regreso. ¿Por qué? Porque no encontramos cabida en ningún lugar dentro de esa sociedad enajenada, el laboratorio del Norte.
Así, he visto a 98% de mis amistades abandonar la isla en la pasada década. De hecho, solo me quedan unos tres amigos, y mi familia. Los demás andan esparcidos por los países antes mencionados y sin ninguna intención de regresar ya que no encuentran las mismas oportunidades que en Argentina, que en Estados Unidos, que en España. Y con la mayoría de los boricuas esparcidos ahora por el mundo, y volviendo a esas estúpidas estadísticas del último censo, los boricuas nos hemos convertido en los nuevos judíos, esparcidos por el desierto del mundo y merodeando de lugar en lugar solo por sobrevivir, sin ninguna tierra ya que el Puerto Rico del que vinimos no existe, y no tenemos patria u hogar en ningún lugar que no sea en el constante ir y venir, en el constante movimiento de andar 40 días en el desierto.
Irónicamente, este exilio sitúa a Puerto Rico en el mismo lugar del resto de Latinoamérica, y digo irónicamente porque mira que está el puertorriqueño tierra que se cree superior o diferente a los latinos por dis que la gran relación que tenemos con Estados Unidos, o esa libretita azul que tenemos que enseñar si nos vamos de viaje. El tener a la mitad de la familia y las amistades esparcidas por el mundo nos pone en el mismo lugar que los imbéciles de la isla temen, en el lugar de la isla mayor, Cuba. De igual forma nos pone en el lugar de México, de Colombia, de Nicaragua, de Guatemala, de Perú, de Bolivia, de República Dominicana y de Paraguay. Si no me creen, busquen en el tema más resonante en las películas de estos países, en su nueva literatura, y entonces me dicen. Tanta come mierdería de los que se sienten orgullosos de su ciudadanía americana y al final del día la emigración nos subraya como lo que somos; latinos. No hay forma que te borres la mancha de plátano mijo.
Sí, tenemos que partir a caminar regados por el mundo, como todos los latinos, siendo parte de una nacionalidad que se cuenta fuera del país de procedencia. Y no hay regreso, ya que desde el exterior vemos como gobiernos de extrema derecha siguen cerrando las puertas para los que no son parte de su mafia y mucho más para los que tienen materia gris, peligrosos porque son capaces de cuestionar. Por ende la guerra contra los departamentos de Ciencias Sociales, de Humanidades, de Artes plástica….la guerra y el boleto de ida sin vuelta, que se vayan porque en el proyecto de vender lo que queda de la isla a los grandes intereses, puedo citar irónicamente a un Fidel y decir lo que los gobernantes neoliberales nos dicen y les dicen a esos que no estén de acuerdo….”no los queremos, no los necesitamos”. Ajá, el gran temor de la derecha boricua de convertirse en Cuba se logró desde los gobiernos asimilistas y no desde ninguna izquierda, prácticamente inexistente en la isla gracias al deseo protagonista de las pequeñas elites.
Y es por que tenemos que partir…cantando quizás un viejo San Juan pero sin el “un día volveré”…..a menos que sea de visita porque en el caribe siempre se pasa bien, siempre y cuando no se viva allí. Esa es nuestra realidad, ese es nuestro día, esa la historia del exilio de los que quieren a la isla.
Así, he visto a 98% de mis amistades abandonar la isla en la pasada década. De hecho, solo me quedan unos tres amigos, y mi familia. Los demás andan esparcidos por los países antes mencionados y sin ninguna intención de regresar ya que no encuentran las mismas oportunidades que en Argentina, que en Estados Unidos, que en España. Y con la mayoría de los boricuas esparcidos ahora por el mundo, y volviendo a esas estúpidas estadísticas del último censo, los boricuas nos hemos convertido en los nuevos judíos, esparcidos por el desierto del mundo y merodeando de lugar en lugar solo por sobrevivir, sin ninguna tierra ya que el Puerto Rico del que vinimos no existe, y no tenemos patria u hogar en ningún lugar que no sea en el constante ir y venir, en el constante movimiento de andar 40 días en el desierto.
Irónicamente, este exilio sitúa a Puerto Rico en el mismo lugar del resto de Latinoamérica, y digo irónicamente porque mira que está el puertorriqueño tierra que se cree superior o diferente a los latinos por dis que la gran relación que tenemos con Estados Unidos, o esa libretita azul que tenemos que enseñar si nos vamos de viaje. El tener a la mitad de la familia y las amistades esparcidas por el mundo nos pone en el mismo lugar que los imbéciles de la isla temen, en el lugar de la isla mayor, Cuba. De igual forma nos pone en el lugar de México, de Colombia, de Nicaragua, de Guatemala, de Perú, de Bolivia, de República Dominicana y de Paraguay. Si no me creen, busquen en el tema más resonante en las películas de estos países, en su nueva literatura, y entonces me dicen. Tanta come mierdería de los que se sienten orgullosos de su ciudadanía americana y al final del día la emigración nos subraya como lo que somos; latinos. No hay forma que te borres la mancha de plátano mijo.
Sí, tenemos que partir a caminar regados por el mundo, como todos los latinos, siendo parte de una nacionalidad que se cuenta fuera del país de procedencia. Y no hay regreso, ya que desde el exterior vemos como gobiernos de extrema derecha siguen cerrando las puertas para los que no son parte de su mafia y mucho más para los que tienen materia gris, peligrosos porque son capaces de cuestionar. Por ende la guerra contra los departamentos de Ciencias Sociales, de Humanidades, de Artes plástica….la guerra y el boleto de ida sin vuelta, que se vayan porque en el proyecto de vender lo que queda de la isla a los grandes intereses, puedo citar irónicamente a un Fidel y decir lo que los gobernantes neoliberales nos dicen y les dicen a esos que no estén de acuerdo….”no los queremos, no los necesitamos”. Ajá, el gran temor de la derecha boricua de convertirse en Cuba se logró desde los gobiernos asimilistas y no desde ninguna izquierda, prácticamente inexistente en la isla gracias al deseo protagonista de las pequeñas elites.
Y es por que tenemos que partir…cantando quizás un viejo San Juan pero sin el “un día volveré”…..a menos que sea de visita porque en el caribe siempre se pasa bien, siempre y cuando no se viva allí. Esa es nuestra realidad, ese es nuestro día, esa la historia del exilio de los que quieren a la isla.
Monday, November 07, 2011
Cosa para pensar sobre USA e Israel en estos dias de amenaza a Iran
“IMPUNIDAD. Recompensa que se otorga al terrorismo, cuando es de Estado.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 53)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 53)
Monday, October 31, 2011
Cops
“Una nueva era: los Estados Unidos pueden ejercer impunemente su función de policías del mundo. Y ya se sabe que este país, que nunca fue invadido por nadie, tiene la vieja costumbre de invadir a los demás. En un par de siglos de vida independiente, más de doscientas agresiones armadas contra otros países independientes.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 47)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 47)
Tuesday, October 25, 2011
Las dictaduras
“Para obligar a los adultos a pensar derechamente, las dictaduras militares usan terapias de sangre y fuego y las democráticas usan la televisión.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 43)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 43)
Tuesday, October 11, 2011
A little thing called difference
I want to continue on that note and make an important distinction: is not about exoticism, is about plain difference and understanding of that difference. Every one of us shares similar needs, fears, feelings, while we blend our own receipt of understanding the world with that which we call “self”. That receipt inherits a bunch of stuff that we experience, as well as parts and bits of family, friends, the culture that surrounds us, and so on. They become part of who we are.
However, one thing is to like and be proud of his own inherence and another is to be packed along with the sack of stereotypes people understand of your culture (and other aspects too like gender, sexual orientation, etc.). While stereotypes help us approach difference faster, that is just the cover of a book, and if you have the experience of meeting that person, you should go beyond the package and forget about them. I mean, you need to really understand or try to understand that person, go pass the curtain. That is difficult, that is hard for each one of us to understand others with similar background, or even oneself, imagine a person of another culture then. In my case, while I am very proud of my background and my variety of tastes, and while I would defend Latin music and culture any day, it does not mean that I am your puppet of “puertorricanness”. I will laugh about it, I will mock myself about it, but you need to know where the joke lays. I won’t dance a-la-“West Side Story”, nor I’m a good salsa dancer, nor I would be your latin lover symbol. I will not sing just Latin crap because that’s the role you expect me to play, I’m not your toy (Latino Barbie model?). I’m a person …just like you.
However, one thing is to like and be proud of his own inherence and another is to be packed along with the sack of stereotypes people understand of your culture (and other aspects too like gender, sexual orientation, etc.). While stereotypes help us approach difference faster, that is just the cover of a book, and if you have the experience of meeting that person, you should go beyond the package and forget about them. I mean, you need to really understand or try to understand that person, go pass the curtain. That is difficult, that is hard for each one of us to understand others with similar background, or even oneself, imagine a person of another culture then. In my case, while I am very proud of my background and my variety of tastes, and while I would defend Latin music and culture any day, it does not mean that I am your puppet of “puertorricanness”. I will laugh about it, I will mock myself about it, but you need to know where the joke lays. I won’t dance a-la-“West Side Story”, nor I’m a good salsa dancer, nor I would be your latin lover symbol. I will not sing just Latin crap because that’s the role you expect me to play, I’m not your toy (Latino Barbie model?). I’m a person …just like you.
Tuesday, October 04, 2011
PD.
Some of the groups I forgot: I didn’t mentioned anyone in the Anglo world so here it goes….Nirvana (their boom was in the 90’s, sorry), The Cranberries, Sublime, NIN (same as Nirvana), Dookie of Green Day, Red Hot Chilli Peppers, Manson, Eminem, Tool, Garbage, No Doubt, Portishead, Massive Attack, Prodigy….in Latin America I forgot about Mano Negra, Manu Chao, Bohemia Suburbana, Café Tacuba, Aterciopelados, Extremoduro, Mago de Oz….in Germany Rammstein, Subsonica in Italia….fill the blank with the French, Asians, Africans and Portuguese….
Monday, September 19, 2011
A 90’s boy
I’m a 90’s boy…or at least that is something I repeat a lot. Why? Because I hate the 80’s and the whole fascination with what it’s just a myth. It’s all fashion, I know, and thank God we are about to turn the page and start remembering the 90’s, because the 80’s were pure crap! Politically, it meant propaganda, a USA President who used to be an actor and it was going to be the first in line of a succession of morons, a lot of invasions to Latin America, the support to Osama Bin Laden and Saddam Hussein (seeds for pain to pay later), the end of counter-culture and the beginning of enslavement with a tie. In music it meant a lot of rock stars who looked like women and the excess of music as an industry. In fashion, a bunch of…well, bad taste, there’s no other word for it, (well, those were actually two words). Period. And of course there were some cool shit going on, but I was too little to even care. I had toys and old cartoons. That was about it. It was in the 90’s where I began to be more aware of it all and I became a fan of music, saw the CD’s and Internet becoming popular (remember ICQ? And chat rooms?) and affordable, saw an American President who played Sax (while he got his d*ck sucked) and saw a bunch of artists that were all about the attempt to recover a shock long gone in the industry. Movies went a little shittier as well as pop music, and there was Vainilla Ice but hey! I never said it was perfect! Those were my teenager years (as if I have escaped them).
It is funny however how some people have called me a bluff just because I don’t know some music or some Anglo reference of that decade. “And you call yourself a 90’s boy??”. Fucking idiots seem to forget that there is a whole world out there who doesn’t speak English and that have their own culture, their own events. As a 90’s boy in the Caribbean I saw other things besides the things I just mentioned; I saw 440, the rise and fall of merengue music, Chevy, El general, Vico-C on the top, Soda Stereo, the good times (were they any?) of Maná, The cup of life, Draco Rosa, Bunbury, Bersuit, Manjar de los dioses, oh and there was Daddy Yankee with a mustache…I mean, a hole of other shit going besides the Anglo world. But of course, to be a 90’s boy means to fit under the limited definition of the people who dared to say that I don’t have a fucking clue of the 90’s …and God forbids I don’t know any reference that didn’t make it to the island, even though they know shit about the 90’s in other parts of the world. It is the same arrogant ignorance (an oxymoron I know) of thinking that the whole world needs to know and follow your culture while you know shit about the other cultures. Or is it just plain old-fashioned colonialism? The mentality of the colonizer but without assuming any responsibility in the world of fake happiness?
So I am sorry, beyond your limited expectations I am a 90’s guy….I was too little in the 80’s and it was in the 90’s when I developed my tastes and personality….just a different 90’s from the one you know…just a bit. So, I’m glad we are about to forget about the 80’s and celebrate the 90’s…which means different things along the different latitudes.
It is funny however how some people have called me a bluff just because I don’t know some music or some Anglo reference of that decade. “And you call yourself a 90’s boy??”. Fucking idiots seem to forget that there is a whole world out there who doesn’t speak English and that have their own culture, their own events. As a 90’s boy in the Caribbean I saw other things besides the things I just mentioned; I saw 440, the rise and fall of merengue music, Chevy, El general, Vico-C on the top, Soda Stereo, the good times (were they any?) of Maná, The cup of life, Draco Rosa, Bunbury, Bersuit, Manjar de los dioses, oh and there was Daddy Yankee with a mustache…I mean, a hole of other shit going besides the Anglo world. But of course, to be a 90’s boy means to fit under the limited definition of the people who dared to say that I don’t have a fucking clue of the 90’s …and God forbids I don’t know any reference that didn’t make it to the island, even though they know shit about the 90’s in other parts of the world. It is the same arrogant ignorance (an oxymoron I know) of thinking that the whole world needs to know and follow your culture while you know shit about the other cultures. Or is it just plain old-fashioned colonialism? The mentality of the colonizer but without assuming any responsibility in the world of fake happiness?
So I am sorry, beyond your limited expectations I am a 90’s guy….I was too little in the 80’s and it was in the 90’s when I developed my tastes and personality….just a different 90’s from the one you know…just a bit. So, I’m glad we are about to forget about the 80’s and celebrate the 90’s…which means different things along the different latitudes.
Monday, September 12, 2011
Puppets of Identification
Motherfucking media….If there is a thing that characterizes us as human beings –if we are indeed–it’s our capacity to connect with others, to empathize. There are many ways we connect with the pain of another person, from a tear to a story, but there is a click (a thing) that appeals to us, to our sensitivity. Media, however, has learned to use this human trait in their advantage. It has become a technological machine that builds ideas for us, images, words and their definitions. It is the complex used to invalidate us from any action, to try to makes us feel comfortable at home and be entertained, and repeat what they say. Of course, media is a broad word right now. It is also used to manipulate people to think that “media is all bad”. It’s not. But take film for instance. You do want the good guy to get the girl at the end. That is Film 101, unless you think you are more sophisticated than that and that it’s just bull-shit, life is not like that, and that it’s just Hollywood crap (we teenagers). Fine, then he won’t get it and it will appeal to you, the snob who thinks is beyond all of that or the guy who doesn’t get the girl at the end. You choose. And I don’t know about you, but back when I was a kid, most of the games were “I am Luke and you are Darth Vader”, or you wanted to be the Raphael Ninja Turtle, or Leono, or even Ryu in a game. It was all about role playing because we all want to be something else, don’t we? As long as we are the heroes (or villains, not secondary characters, in other words, we want to be special).
We still play those role playing games. Why do we want to escape our reality? I don’t know, maybe just to underline our own sense of identity. However, we do play those games, and media uses that to build us heroes like Elvis or JFK, villains like Chávez and Gaddafi, or why we like this or that candidate instead of another. We will vote for the one we like at the end and make out a villain out of the other. Of course it is more complicated than that but media wants to keep it simple, to keep our brains at the same level of a kid, thinking in Manichean terms of good versus evil, either/or.
Hollywood is a product of the media construction of fantasies. I mean, Hollywood was meant to be the “blue blood” of America for fuck’s sake! Hell, not only America, most of the world has incorporated this model and has their own brand of celebrities to serve as our heroes and villains. We see in them our new frustrated gods to play “I am”, the ones we envy, the ones we imitate, the one were we see our own frustrated desires, the ones we like to see fall and condemn. It isn’t by chance that we treat them as if we knew them. We get happy when they marry, we cry their deaths. Don’t believe me? Remember the crying multitudes mourning for Michael, that’s all, I’m not even going to challenge that with previous examples like Lennon, Elvis or Monroe, but go and watch “Madmen” to see a representation of what happened when she died (season 2). Of course, it is not only them who die, but the icon on where we rested our own fantasies. Every single tear were a symbolic death of us.
The sad thing about it is that sometimes they cried more the life of these models more than their own friends or relatives. I mean, Winehouse is more important that your neighbor? MJ? Really? What about the real people who die from OD, from crime, from diseases? Are they just statistics? The ones with names in CDS and DVDS end up having their own films, museums, statues, improve sales and hall of fames, the everyday Joe ends in the long archive of numbers. STORED.
I know, I know, I do sound above all this shit. I’m not. I’m also a junkie of the fake gods (aren’t they all?) and like to play the role plays too. On the contraire, I have a lot of fallen heroes thanks to the ready-made models for the eye, ear and mouth. Lennon, Morrison, Cobain (I which I died at 27!), I was surprised by Whinehouse’s death, remember where I was when I learned about Brando’s death, and I know that I will see others fall, which I will mourn (heroes) or could care less (villains). My point is that it shouldn’t be like that. I should care more about my motherfucking neighbor (which I have just saw….but I don’t know), the one that I see in the street without food to eat, the person that gets shot in the street, the junkie…all of these people should have faces, should have names, and don’t just be mere numbers. They aren’t numbers, they aren’t statistics; they are human beings, each one with their own stories to tell but without the fame, all of them building the face of the human race. I hope that one day we get to see all of them and that we price them as much as those strangers sold by the media. Life should not just be a thing to buy, life is more than that.
We still play those role playing games. Why do we want to escape our reality? I don’t know, maybe just to underline our own sense of identity. However, we do play those games, and media uses that to build us heroes like Elvis or JFK, villains like Chávez and Gaddafi, or why we like this or that candidate instead of another. We will vote for the one we like at the end and make out a villain out of the other. Of course it is more complicated than that but media wants to keep it simple, to keep our brains at the same level of a kid, thinking in Manichean terms of good versus evil, either/or.
Hollywood is a product of the media construction of fantasies. I mean, Hollywood was meant to be the “blue blood” of America for fuck’s sake! Hell, not only America, most of the world has incorporated this model and has their own brand of celebrities to serve as our heroes and villains. We see in them our new frustrated gods to play “I am”, the ones we envy, the ones we imitate, the one were we see our own frustrated desires, the ones we like to see fall and condemn. It isn’t by chance that we treat them as if we knew them. We get happy when they marry, we cry their deaths. Don’t believe me? Remember the crying multitudes mourning for Michael, that’s all, I’m not even going to challenge that with previous examples like Lennon, Elvis or Monroe, but go and watch “Madmen” to see a representation of what happened when she died (season 2). Of course, it is not only them who die, but the icon on where we rested our own fantasies. Every single tear were a symbolic death of us.
The sad thing about it is that sometimes they cried more the life of these models more than their own friends or relatives. I mean, Winehouse is more important that your neighbor? MJ? Really? What about the real people who die from OD, from crime, from diseases? Are they just statistics? The ones with names in CDS and DVDS end up having their own films, museums, statues, improve sales and hall of fames, the everyday Joe ends in the long archive of numbers. STORED.
I know, I know, I do sound above all this shit. I’m not. I’m also a junkie of the fake gods (aren’t they all?) and like to play the role plays too. On the contraire, I have a lot of fallen heroes thanks to the ready-made models for the eye, ear and mouth. Lennon, Morrison, Cobain (I which I died at 27!), I was surprised by Whinehouse’s death, remember where I was when I learned about Brando’s death, and I know that I will see others fall, which I will mourn (heroes) or could care less (villains). My point is that it shouldn’t be like that. I should care more about my motherfucking neighbor (which I have just saw….but I don’t know), the one that I see in the street without food to eat, the person that gets shot in the street, the junkie…all of these people should have faces, should have names, and don’t just be mere numbers. They aren’t numbers, they aren’t statistics; they are human beings, each one with their own stories to tell but without the fame, all of them building the face of the human race. I hope that one day we get to see all of them and that we price them as much as those strangers sold by the media. Life should not just be a thing to buy, life is more than that.
Monday, September 05, 2011
La condena
“Para nadie es un misterio que los escritores tenemos el alma condenada al infierno de la angustia incesante: en el centro de ese hervidero, nuevas dudas responden a cada certeza y nuevas preguntas responden a cada pregunta.”
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 42)
-Eduardo Galeano
(Ser como ellos, siglo XXI, 42)
Sunday, August 28, 2011
El despedazo
Ella era
la quimera de mis sueños,
orgía de mis pesadillas.
Espejismo al que me adhería
solo por abrirme heridas
por la posibilidad de abrirlas.
Así,
un buen día
me compró boleto de ida
hacia el país de las despedidas
para pasar una estadía,
una temporada en el infierno.
Sin despedidas,
sin lágrimas ni gestos,
mi femme fatale
y con hombre nuevo,
quien me empujó al umbral.
El desencanto
que más bien fue
El despedazo.
Así, en pedazos
abrí las botellas de whisky
para inyectármelas por vena.
Así, despedazado
Parte
Por parte
Fui deshilando
Cada verso
Cada palabra,
Cada sobra
para usarla de vestido
Antes de mi viaje.
Y vi que no quedaba nada
más que vacío,
Así que me abrí yo mismo
y me saqué cada rinconcito
de mis adentros
para mimetizarme.
….
Han pasado los días
Uno,
Dos,
Ceros
Y me he olvidado
de cuánto me queda
al igual que de mis pedazos.
Mas el dolor del corazón sigue
Latiendo los pasos del desentierro.
DS Gregory
Monday, August 22, 2011
Sobre arteobre
En una isla donde hay cada vez menos empleos, donde cada vez hay menos gente ya que o son asesinados o se ven forzados a irse, donde se siguen cerrando puertas y espacios de expresión pública, especialmente aquellos que sean gratuitos y del disfrute de la comunidad, resalta cuando dos o tres quieren jugar el papel de David versus el Goliat de la represión, la censura, la apatía e indiferencia que corroe a la isla. Son pocos, pero sus voces son fuertes e intentan insistir en las expresiones culturales, en el talento individual y colectivo que sale de gente originales de la isla, y en hacer arte por encima de los intentos de callar sus voces y de cerrarle todo espacio a ese tipo de manifestaciones (la importancia es para la ciencia y los que traen o se llevan el blin-blin). Ante esa oposición, es difícil encontrar sus voces. De hecho, parte de la estrategia del Goliat es esa división e insistencia en el individualismo, para que ninguna de esas voces se convierta en parte de una manifestación entre manifestaciones de arte. Los pluralismos heterogéneos representan siempre una amenaza para los que quieren extirparlos del espacio público con una agenda homogénea.
Es por eso que hace poco más de un año se levantó la página web de Arteorbe. Este portal supone ser algo así como un mejunje, una mezcla de todos los ingredientes que se cosechan en la isla a través del arte. Según Pedromiguel Pagán, quien desarrolló el portal, se trata de “ArteOrbe es un portal de apoyo a todas y cada una de las manifestaciones artísticas existentes, desde la plástica hasta la culinaria. Nuestro proyecto se vale de la tecnología y su arraigo social, cultural y económico para establecer un mecanismo multisectorial que convoca, reúne, expone, facilita, produce y difunde arte emergente local e internacional.” En otras palabras, se trata de una forma creativa de usar el medio cibernético, no solo para exponer arte (en el sentido amplio de la palabra), sino de conocer de y sobre otros artistas, mostrar la cría, reunir las nuevas voces que claman por su merecido espacio.
Ya era hora de que alguien tuviera los cojones para usar el Internet a favor de la creatividad isleña. Invito, pues, a todos los que crean (y creen) de una u otra forma, he aquí una ventana, he aquí una puerta, he aquí Arteobre.
Monday, August 15, 2011
Siempre escribo lo que pienso
En los últimos meses he sido criticado por algunas personas por mi supuesto “estilo violento”, mayormente en Facebook, pero la crítica se expande a algunas de las reacciones que he comentado en este blog y en lo que escribo en general. Al parecer y según esto, hay dos personas, la que aparento ser detrás de la conveniente letra (cibernética) y la que soy en persona. Se trata de un desfase de tal magnitud que han llegado a decir que aunque yo “soy un amor en persona”, el David de Facebook merece “un puño en la nariz”, en caso de que yo fuera así en vida real. Demás está decir que la crítica, al igual que el eco de la misma por otras personas, me tomó por sorpresa y, cómo no, me molestó un poco, podría decir que hasta me dolió. Sin embargo, al darle cabeza al asunto, me pregunto, ¿de qué carajo hablan? En primer lugar, yo soy tanto el David que conocen en persona (“el amor”) como el David que leen (el que quieren golpear en la nariz). Este último, que se expande desde las pendejadas en Facebook, al blog, y hasta cosas más serias, intenta mover un poco las cosas, cuestionar, criticar, mover el Jenga, y cómo no, joder, ¿no es para eso que se escribe? ¿No es para eso que se crea? ¿No es para mover los cimentos, cambiar las piezas desde realidades alternas? O sea, en el día a día vivimos la creación del performance que nos gusta jugar, más es en la creación, el arte, la palabra escrita o lo que sea, se esconde la intención de reaccionar a lo que vemos mal en el día a día y hacer algo al respecto desde ese lugar indirecto del arte en su más amplio sentido. En esos casos, no es nada personal, se trata de un ejercicio estético…y sin embargo, es totalmente personal para las personas que sean el blanco, pero ya no por ellos, sino por la idea en que representan en X o Y. Si no fuera así, ¿para qué se crea? ¿Para qué se escribe? Desde la estupidez más básica (de las que estoy preñado de ellas), hasta la cosa pequeña y genial que se escape en cierto momento, se intenta re-presentar para que se vea la hipocresía en la que nadamos día a día (no como instrumento de enajenación como la religión, sino como instrumento de enlace entre la imaginación de un mundo mejor y la presión para que nuestro mundo sea mejor). Los días de mimetizar pasaron hace rato. Hace ya más de dos siglos que vivimos en los tiempos del “shock”, del usar el arte para destruir la imagen estática de un mundo que antes nuestras cortas existencias parece que no se mueve, y aunque ya el “shock” es un cliché también, todavía es parte de nuestro código estético. ¿O porque sea un cliché debemos conformarnos y portarnos bien?
En mi caso hay también algo de válvula de escape, por más anticuado que ya esté eso del shock y de usar válvulas de escape, y si bien dirán que un lugar como Facebook no es el lugar para alguien que crea, todo lugar es un lugar, y para alguien que escribe, toda letra es un ensayo, una posible oración que haga sentido. Ahí podemos estar abriendo puertas en donde no se supone (el media no es creado para crear sino para enajenar, perdonen entonces los inconvenientes).
Lo cómico de todo esto es que yo no tengo el status para ser criticado de tal forma por lo que escribo, pero me temo que es precisamente por eso que se me critica. También es cómico el hecho de que esté escribiendo para defenderme cuando en nada importa. Los que me conocen no lo toman personal. Los que no me conocen no les importa. A los otros que sean ofendidos en interín, ¿qué me importa? ¿O acaso vivimos en los tiempos de las etiquetas o regresamos a ellos? ¿Por qué andar uno con ciertos modales y auto-censurarse, no decir las cosas para no herir los delicados egos de algunos que les gustan los malos modales siempre y cuando sean consumibles y no los de alguien que está comiendo en su misma mesa, digo, si es que llega a comer algo? Y ya hablando de arte y con toda la intensión de ponerme en esos lugares, ¿de qué sirve escribir algo si no es violento? Independientemente de que ya se haya hecho, si no sigue atentando contra los buenos modales, si no sigue invitando a golpear la nariz, ¿qué se logra? Para secarle las babas a la gente no se necesita escribir. De hecho, los grandes llegaron a ser grandes por su irreverencia. Baudelaire, Rimbaud, Arenas, Sade, Kafka, son algunos ejemplos. Zurita, Lemebel, Montecinos nuevos ejemplos, y en la música, todos amamos a un Lennon, a un Dylan, Waitts, Morrison, Draco, Bunbury, García, Cerati, un Silvio y un Cabral, no por ser “polite”, sino por ser abruptos, mal educados, violentos. De hecho, hace poco hablé sobre los que lloraban la muerte de Cabral en tono de mofa y me criticaron, a lo que tuve que responder que entre todos los que le lloraron, mis palabras violentas fueron el homenaje más cercano a su obra y, por ende, a su persona, porque no hay diferencia entre los dos. Pero claro, a ellos se les permite porque ya son validados, pero como yo no tengo validación mediática ni crítica, y me temo que ni tengo validación de muchos de estos que me conocen en persona, pues ¿cómo me atrevo a ver tan violento? No: debo callarme, censurarme, comportarme y ser el David amoroso que dicen que soy, lo que también es debatible. Me pregunto entonces, ¿acaso estas personas me prohíben mi derecho a crear, a reaccionar desde la palabra? ¿Acaso no me lo merezco? ¿Acaso lo que escribo no merece lugar alguno? ¿Acaso esos que me critican tienen la batuta para decidir?
Imagino que esto es lo que pasa cuando alguien se atreve a decir las cosas como las ve, sin ser nadie ni tener ningún sitial….va a ser largo el camino, pero no me pienso callar.
Sunday, August 07, 2011
El espejo del otro
Una de las cosas que nos caracteriza como humanos –si es que lo somos- es el identificarse con el otro. Puede ser la lágrima de alguien, la miseria, un mendigo, en fin, algo que nos mueva. Y hablo de extraños, no de seres queridos ya que por ellos actuamos por amor, interés o porque nos obligan. Sin embargo, con los extraños se desenmascara esa necesidad de identificarse en el otro para encontrar nuestra propia humanidad (que, sin embargo, tiene que conectar con nosotros a nivel personal de todos modos).
El media juega con esto y nos construye imágenes de fácil acceso con las que nos podamos sentir interpelados, no para movernos a la acción, sino por el contrario, para ser entretenidos. Es bien sabido para todos los que hemos tomado cursos de guión que uno de los objetivos cuando uno escribe para cine y especialmente para televisión es que se logre una identificación con la audiencia. Así, queremos que el chico enamore a la chica porque nos “sentimos como él”, o nos ponemos a llorar por tal o cual final de un personaje porque sentimos que lo conocemos de alguna forma. Sabemos que es una película pero igual estamos llorando como sendos pendejos. En ese sentido no solo somos manipulados, sino que somos infantilizados. Recuerdo cuando era niño como nos peleábamos por ser Leono, Luke Skywalker, Darth Vader, o Rafael de los Ninja Turtles. “Yo soy tal….tú eres tal”….incluso había algo de eso en los videojuegos y el escoger a Ryu sobre Ken en “Street Fighter 2”(y más vale que un nene no escogiera demasiado a Chung Lee). Así, hoy por hoy, todavía jugamos a ese “yo soy”, pero esta vez sin decirlo en voz alta para no sonar ridículos, para no ser expuestos como individuos manipulados por la ficción del pop-corn. Mas esa manipulación no se queda en las ficciones sino que se traducen en las ficciones que nos construyen el media, desde las noticias y la forma de presentarlas, hasta la farándula. Así, nos identificamos con tal o cual líder y despreciamos a otro sin indagar mucho más allá. O nos construimos héroes basados o la ficción.
Es por esto que Hollywood terminó creando al sustituto de la realeza en Norteamérica para luego empacarla al resto del mundo. Dentro de esa lógica se ha aplicado el modelo en los diferentes mercados nacionales y así, el cantante o artista X o Y nos sirve de conejillo para idolatrar, imitar, criticar, amar u odiar. Vemos en las imágenes de estos dioses construidos por el media el reflejo torcido de nuestros propios deseos frustrados. No es de sorprendernos entonces que para muchos los eventos de su vida sean tan importantes como los eventos de la vida de algún familiar, aunque nunca los hayamos ni visto en la calle. Muchos lloraron con la muerte de Monroe, Lennon, Elvis, Jackson, Cabral, y en su lloriqueo, se secaban las esperanzas de verse reflejados en los logros de unos extraños que fueron consagrados por haber logrado los sueños con los que nos amamantaron. Lo triste del caso es que muchos los lloran más a ellos que a la gente que muere en el día a día, a los vecinos, a los primos, incluso a veces hasta más que a familiares cercanos. Se llora la muerte de Winehouse, la de Cerati, la de Cabral, pero no les esperan las mismas lágrimas para los que no tenían nombres de neón en nuestros CD, en nuestras revistas, en la pantalla chica. Para esos anónimos les reservamos solo números y etiquetas: otra drogadicta, otra víctima de derrame, otra víctima del crimen. Los primeros terminan en películas, museos, mejores ventas y salones de la fama, los segundos terminan siendo estadísticas.
No pretendo estar inmune a la inyección de fantasías que nos proporciona Hollywood y el media en general, al contrario, son muchos los héroes caídos que tengo y envidio gracias a los sueños facsímiles proporcionados por ojo, oído y boca. Lennon, Morrison, Cobain, me dio pena el colapso de Cerati y la muerte de Winehouse, y de seguro viviré, celebraré y lloraré a otros tantos. No debería ser así. Debería importarme más el que tengo al lado, el que muere en la calle, el que pasa hambre, el que no puede salir de sus vicios, todos ellos deberían tener nombres, todos deberían tener rostros porque los tienen, no son meros números, no son estadísticas, son humanos con historias que sin fama, forman parte de este colectivo que hacemos pasar por humanidad. Invoco al subjuntivo del ojalá y con él espero que algún día nos miremos ante el espejo del otro sin los lentes discriminatorios que nos hacen valorar a una vida extraña más que a otra solo por el mero hecho de que son productos a consumir.
El media juega con esto y nos construye imágenes de fácil acceso con las que nos podamos sentir interpelados, no para movernos a la acción, sino por el contrario, para ser entretenidos. Es bien sabido para todos los que hemos tomado cursos de guión que uno de los objetivos cuando uno escribe para cine y especialmente para televisión es que se logre una identificación con la audiencia. Así, queremos que el chico enamore a la chica porque nos “sentimos como él”, o nos ponemos a llorar por tal o cual final de un personaje porque sentimos que lo conocemos de alguna forma. Sabemos que es una película pero igual estamos llorando como sendos pendejos. En ese sentido no solo somos manipulados, sino que somos infantilizados. Recuerdo cuando era niño como nos peleábamos por ser Leono, Luke Skywalker, Darth Vader, o Rafael de los Ninja Turtles. “Yo soy tal….tú eres tal”….incluso había algo de eso en los videojuegos y el escoger a Ryu sobre Ken en “Street Fighter 2”(y más vale que un nene no escogiera demasiado a Chung Lee). Así, hoy por hoy, todavía jugamos a ese “yo soy”, pero esta vez sin decirlo en voz alta para no sonar ridículos, para no ser expuestos como individuos manipulados por la ficción del pop-corn. Mas esa manipulación no se queda en las ficciones sino que se traducen en las ficciones que nos construyen el media, desde las noticias y la forma de presentarlas, hasta la farándula. Así, nos identificamos con tal o cual líder y despreciamos a otro sin indagar mucho más allá. O nos construimos héroes basados o la ficción.
Es por esto que Hollywood terminó creando al sustituto de la realeza en Norteamérica para luego empacarla al resto del mundo. Dentro de esa lógica se ha aplicado el modelo en los diferentes mercados nacionales y así, el cantante o artista X o Y nos sirve de conejillo para idolatrar, imitar, criticar, amar u odiar. Vemos en las imágenes de estos dioses construidos por el media el reflejo torcido de nuestros propios deseos frustrados. No es de sorprendernos entonces que para muchos los eventos de su vida sean tan importantes como los eventos de la vida de algún familiar, aunque nunca los hayamos ni visto en la calle. Muchos lloraron con la muerte de Monroe, Lennon, Elvis, Jackson, Cabral, y en su lloriqueo, se secaban las esperanzas de verse reflejados en los logros de unos extraños que fueron consagrados por haber logrado los sueños con los que nos amamantaron. Lo triste del caso es que muchos los lloran más a ellos que a la gente que muere en el día a día, a los vecinos, a los primos, incluso a veces hasta más que a familiares cercanos. Se llora la muerte de Winehouse, la de Cerati, la de Cabral, pero no les esperan las mismas lágrimas para los que no tenían nombres de neón en nuestros CD, en nuestras revistas, en la pantalla chica. Para esos anónimos les reservamos solo números y etiquetas: otra drogadicta, otra víctima de derrame, otra víctima del crimen. Los primeros terminan en películas, museos, mejores ventas y salones de la fama, los segundos terminan siendo estadísticas.
No pretendo estar inmune a la inyección de fantasías que nos proporciona Hollywood y el media en general, al contrario, son muchos los héroes caídos que tengo y envidio gracias a los sueños facsímiles proporcionados por ojo, oído y boca. Lennon, Morrison, Cobain, me dio pena el colapso de Cerati y la muerte de Winehouse, y de seguro viviré, celebraré y lloraré a otros tantos. No debería ser así. Debería importarme más el que tengo al lado, el que muere en la calle, el que pasa hambre, el que no puede salir de sus vicios, todos ellos deberían tener nombres, todos deberían tener rostros porque los tienen, no son meros números, no son estadísticas, son humanos con historias que sin fama, forman parte de este colectivo que hacemos pasar por humanidad. Invoco al subjuntivo del ojalá y con él espero que algún día nos miremos ante el espejo del otro sin los lentes discriminatorios que nos hacen valorar a una vida extraña más que a otra solo por el mero hecho de que son productos a consumir.
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