Tuesday, November 08, 2011

El exilio boricua

No es noticia nueva de que hay una emigración masiva de boricuas al exterior, desde los Estados Unidos hasta España y Argentina, entre otros. De acuerdo con el último censo, la población en la isla se vio reducida por primera vez gracias más que nada al constante flujo de jóvenes que buscan fuera de la isla el clichoso “futuro mejor”. Sin embargo, basta ir de visita a la isla para darse cuenta que la mayoría de los que se van son los más talentosos, los más brillantes, los que, cansados de encontrar las puertas cerradas a falta de pala, se larga pa’la mierda, fuera del calor y de los mosquitos, fuera de la humedad y los polvos del Sahara, fuera del mantengo y el fanatismo religioso y político, fuera de la corrupción socializada y la mediocridad. También es notable que los que se van, los que nos fuimos, somos los más que queremos a la isla, y aun cuando detestemos lo que pasa en ella, guardamos vínculos con la misma porque, a fin de cuentas, es nuestro lugar de procedencia. Contrario a la mayoría de los que se quedan, que lo que buscan son repeticiones, comodidades, estereotipos…y los peores, consagrarse a los partidos de poder para guisar o para mamar de la teta del mantengo, los que nos vamos somos los que podríamos aportar algo para que las cosas cambien, y sin embargo, encontramos las puertas cerradas tantas veces, que somos condenados a un exilio del que no hay regreso. ¿Por qué? Porque no encontramos cabida en ningún lugar dentro de esa sociedad enajenada, el laboratorio del Norte.

Así, he visto a 98% de mis amistades abandonar la isla en la pasada década. De hecho, solo me quedan unos tres amigos, y mi familia. Los demás andan esparcidos por los países antes mencionados y sin ninguna intención de regresar ya que no encuentran las mismas oportunidades que en Argentina, que en Estados Unidos, que en España. Y con la mayoría de los boricuas esparcidos ahora por el mundo, y volviendo a esas estúpidas estadísticas del último censo, los boricuas nos hemos convertido en los nuevos judíos, esparcidos por el desierto del mundo y merodeando de lugar en lugar solo por sobrevivir, sin ninguna tierra ya que el Puerto Rico del que vinimos no existe, y no tenemos patria u hogar en ningún lugar que no sea en el constante ir y venir, en el constante movimiento de andar 40 días en el desierto.

Irónicamente, este exilio sitúa a Puerto Rico en el mismo lugar del resto de Latinoamérica, y digo irónicamente porque mira que está el puertorriqueño tierra que se cree superior o diferente a los latinos por dis que la gran relación que tenemos con Estados Unidos, o esa libretita azul que tenemos que enseñar si nos vamos de viaje. El tener a la mitad de la familia y las amistades esparcidas por el mundo nos pone en el mismo lugar que los imbéciles de la isla temen, en el lugar de la isla mayor, Cuba. De igual forma nos pone en el lugar de México, de Colombia, de Nicaragua, de Guatemala, de Perú, de Bolivia, de República Dominicana y de Paraguay. Si no me creen, busquen en el tema más resonante en las películas de estos países, en su nueva literatura, y entonces me dicen. Tanta come mierdería de los que se sienten orgullosos de su ciudadanía americana y al final del día la emigración nos subraya como lo que somos; latinos. No hay forma que te borres la mancha de plátano mijo.

Sí, tenemos que partir a caminar regados por el mundo, como todos los latinos, siendo parte de una nacionalidad que se cuenta fuera del país de procedencia. Y no hay regreso, ya que desde el exterior vemos como gobiernos de extrema derecha siguen cerrando las puertas para los que no son parte de su mafia y mucho más para los que tienen materia gris, peligrosos porque son capaces de cuestionar. Por ende la guerra contra los departamentos de Ciencias Sociales, de Humanidades, de Artes plástica….la guerra y el boleto de ida sin vuelta, que se vayan porque en el proyecto de vender lo que queda de la isla a los grandes intereses, puedo citar irónicamente a un Fidel y decir lo que los gobernantes neoliberales nos dicen y les dicen a esos que no estén de acuerdo….”no los queremos, no los necesitamos”. Ajá, el gran temor de la derecha boricua de convertirse en Cuba se logró desde los gobiernos asimilistas y no desde ninguna izquierda, prácticamente inexistente en la isla gracias al deseo protagonista de las pequeñas elites.

Y es por que tenemos que partir…cantando quizás un viejo San Juan pero sin el “un día volveré”…..a menos que sea de visita porque en el caribe siempre se pasa bien, siempre y cuando no se viva allí. Esa es nuestra realidad, ese es nuestro día, esa la historia del exilio de los que quieren a la isla.

3 comments:

Arturo Ulises said...

"También es notable que los que se van, los que nos fuimos, somos los más que queremos a la isla" Esmeralda Santiago te hackeó el blog.

Spartagous said...

lol...cabron

Grisselle Rosario said...

Muy cierto